
Magnolio: guía completa de cuidados y floración

Pocos árboles paran tanto el tráfico en primavera como un magnolio en flor. Esas flores enormes, rosas o blancas, cubriendo el árbol entero antes de que salgan apenas hojas, son de las escenas más fotografiadas de la temporada.
Y hay una razón para que esas flores sean tan grandes y resistentes: son mucho más antiguas de lo que parece.
Aquí tienes cómo cuidar un magnolio —suelo, riego, cuándo florece y por qué apenas se poda— y ese dato curioso sobre su origen que explica bastante de cómo es esta flor.
¿Qué es el magnolio?

El nombre Magnolia lo puso Linneo en honor a Pierre Magnol (1638-1715), botánico francés y director del Jardín Botánico de Montpellier, pionero en clasificar las plantas por familias tal y como se hace hoy.
Pero lo más curioso no es el nombre, sino la edad de la planta: los magnolios llevan más de 100 millones de años sobre la Tierra, mucho antes de que existieran las abejas.
Sus primeras polinizadoras fueron escarabajos, no abejas — por eso sus pétalos (técnicamente "tépalos") son tan gruesos y resistentes: evolucionaron así para aguantar el ir y venir de estos insectos sin desgarrarse.
Cien millones de años antes de que existiera una sola abeja.
Hoy en día hay dos grandes grupos que encontrarás en viveros:
Magnolios de hoja caduca (pierden la hoja en invierno), como la Magnolia soulangeana o la Magnolia stellata: florecen en primavera con las ramas todavía desnudas, y son los que dan esa imagen tan característica de flores sin apenas hojas alrededor.
Magnolios de hoja perenne, sobre todo la Magnolia grandiflora: hojas grandes y brillantes todo el año, flores blancas enormes y muy aromáticas, y un porte que puede superar los 20 metros con los años.
Ubicación y suelo
Necesita un suelo con pH ácido, rico en materia orgánica y con buen drenaje — encharcado no lo tolera. Si tu tierra es muy calcárea, lo notarás en forma de hojas amarillas con nervios verdes: clorosis férrica, la misma que sufren la gardenia o las hortensias azules.
Elige un sitio con sol directo o semisombra en zonas muy calurosas, y protegido de vientos fuertes que puedan dañar las ramas, todavía bastante quebradizas cuando el árbol es joven.
Riego y abono
Le gusta un riego constante pero moderado, sin dejar que el suelo se seque del todo, sobre todo durante los primeros años tras la plantación. Un magnolio ya establecido tolera mejor los periodos cortos sin agua.
Abona cada 5-6 semanas entre marzo y agosto con un fertilizante para plantas acidófilas, el mismo tipo que usarías con una gardenia.
Cuándo florece (y el riesgo de las heladas tardías)

Los magnolios caducos florecen a finales de invierno o principios de primavera, antes de que salgan las hojas nuevas. Es precisamente lo que hace tan espectacular la floración: no hay nada de verde que le reste protagonismo a la flor.
El problema es que esos capullos ya formados son muy sensibles al frío. Una helada tardía, después de que hayan empezado a abrirse, puede quemarlos y dejarlos marrones de un día para otro, arruinando la floración de ese año.
No hay mucho que hacer contra una helada tardía salvo elegir bien la ubicación desde el principio: evita hondonadas donde se acumule el aire frío, y busca un rincón algo protegido si vives en una zona con heladas tardías frecuentes.
Poda: cuanto menos, mejor
Aquí el magnolio es agradecido: prácticamente no necesita poda. De hecho, podarlo demasiado puede ser contraproducente, ya que cicatriza mal y las heridas grandes son puerta de entrada para enfermedades.
Limítate a retirar ramas secas, dañadas o que se crucen entre sí, en invierno o a principios de primavera mientras el árbol está en reposo.
¿Tu jardín es pequeño y te preocupa que se te quede grande con los años? Mejor elegir bien la variedad desde el principio —hay opciones compactas, como la stellata— que plantar una grandiflora y tener que podarla fuerte más adelante para controlarla.
Errores más comunes
Si el tuyo no acaba de ir bien, seguramente sea uno de estos:
- Plantarlo en suelo muy calcáreo sin corregirlo. Es la causa más habitual de hojas amarillas con nervio verde.
- Podarlo en exceso. Cicatriza mal — mejor limitarse a lo estrictamente necesario.
- Elegir una variedad demasiado grande para el espacio. Una Magnolia grandiflora puede superar los 20 metros; si tu jardín es pequeño, una stellata encaja mucho mejor.
- Plantarlo en una zona con heladas tardías sin protección. Puede perder toda la floración de un año de golpe.
No es tóxico para perros ni gatos, según la clasificación de la ASPCA — una tranquilidad menos de la que preocuparse si tienes mascotas curiosas.
El fruto: una piña que casi nadie menciona

Después de la floración, muchas magnolias —sobre todo la grandiflora— forman un fruto con forma de piña alargada que casi nadie asocia con esta planta.
Es un agregado de folículos leñosos: empieza verde, como en la foto, y al madurar en otoño se va abriendo, dejando a la vista semillas rojas brillantes que quedan colgando de un fino hilo sedoso antes de caer.
¿Dónde comprar un magnolio?

Lo encontrarás en la mayoría de viveros y garden centers, normalmente en contenedor y ya con un tamaño considerable, dado lo lento que crece los primeros años. En nuestro directorio de Garden Center puedes buscar centros de jardinería cerca de tu zona.
Si te interesan otros árboles con presencia real en el jardín, también tenemos una guía completa del árbol de Júpiter, otra opción de floración muy vistosa para climas mediterráneos.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Magnolio: guía completa de cuidados y floración puedes visitar la categoría Árboles y arbustos.
Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Otros artículos de interés